El
deseo y el placer
¿Para qué educarlos?
Algunas teorías mantienen posiciones opuestas, lo mismo con
las culturas o subculturas dentro de las comunidades. Ante esto hemos
escuchado el “deje la sexualidad tranquila, ella sola se desarrolla”,
probablemente esto sería así de “bonito y fácil” si
no existiera la ambivalencia de mensajes y promiscuidad presentes en
nuestro medio a través de la publicidad, el cine, las telenovelas,
cuyo daño más serio no es en sí la trama o el dibujo
sino el vender la idea de “nada pasa si haces esto o esto”.
Y, para los que estamos metidos
en esto sabemos que no solo sí pasan
y suceden cosas que pueden marcar inadecuadamente nuestras vidas
con serias consecuencias tanto en el desarrollo personal como social.
Para eso vamos a definir
que el placer es parte de la “Llamada” dentro
del proceso de formación y desarrollo de la sexualidad. Eso significa
que la sexualidad va a tener una “Llamada”, una “Misión”,
una “Visión” y una “Elección”.
Y están atentos pueden observar que no es solo la Llamada lo
que fundamenta la sexualidad.
Hablando de esta “Llamada”,
sabemos que la sexualidad, en su desarrollo nos llama a:
A. Complementarnos (en todos
los niveles, eróticamente, afectivamente
y espiritualmente) no solo el acople coital que por sí mismo
puede generar placer por el adecuado roce de sus partes pero si no está conectado
a la voluntad, probablemente este roce no provoque la más mínima
reacción en la persona.
B. Sentir el placer (en todos los niveles, erótico, afectivo
y espiritual) pues no somos seres desmembrados, es primero que nada
en el placer de ser persona, ser congruente con lo que digo y hago.
Y, de esta manera, poder permitirme y disfrutar con el o la otra ese
encuentro, pero no solo en el encuentro coital, sino también,
siento placer en el encuentro con mis amigos (as), cuando hago deporte,
cuando realizo otras actividades que me permiten sentir el placer profundamente,
por lo que hago y el cómo lo hago.
C. Prolongarse, esto significa poder ir más allá, diría
Walter Riso, esta es la Filia del Amor, es decir cuando dejo de pensar
solo en mí y puedo trascender al otro, estableciendo una relación
de mutuo apoyo por nuestros proyectos e ideales. Logro prolongar el
placer, el complemento, mis metas, mi sentido de vida, tanto dentro
de sí mismo(a) como en la relación con el y la otra.
D. Vivir la satisfacción, es ese espacio de poder disfrutar a
plenitud lo que hago y el cómo lo hago, de ahí la necesidad
de determinar lo qué es satisfacción o no para mí,
y en la relación, llegar al acuerdo de lo que es satisfacción
para ambos. Vivir la satisfacción de SER, y, de esta manera,
poder permanecer en un proyecto de vida que me lleve a mi realización.
E. Vivir el amor, y vuelvo a retomar las palabras de Walter Riso,
el Amor NO LASTIMA, si lastima NO ES AMOR, es una relación que
ha perdido su dimensión de Amor y ha caído en las relaciones
baratas que vemos en la televisión, en donde perder el habla,
respirar por el otro, borrar mi identidad y otras aberraciones de
lo que llaman Amor se le llama “que de verdad ese o esa sí lo
o la ama”. NO, eso no es Amor. El Amor busca, sí la satisfacción
personal, por una parte, sí la satisfacción de ambos,
pero, además, busca el trascender y pensar en el otro como ese
espacio de madurar la relación. Si no fuera de esta manera, creo
que no amaríamos a nuestros hijos, quienes solo llegan, y nosotros,
por lo general, dejamos todo, trasnochamos, ahorramos, soñamos
y “en teoría”, solo deberíamos de hacerlo
porque sí, y no más, ellos y ellas parte, y nosotros,
solo cumplimos esa parte Ágape de trascender nuestro ego y realizarnos
en el servicio al otro.
F. Vivir la intimidad, es ese espacio de habernos reconciliado con
la soledad y con nuestros propios procesos de aceptación y manejo
de los miedos y neurosis de infancia. Es entrar en la capacidad de cuidarnos
y amarnos tal cual somos, y darnos espacios para continuar siendo parte
de nuestro desarrollo. Ante esta situación, si sucede de esta
manera, seremos capaces de poder buscar la intimidad en una relación
de pareja, o en proyecto de vida que me compromete y me dá sentido.
Eso es vivir la intimidad, ese espacio para desarrollar y trascender.
En el otro artículo
continuaremos hablando de los otros llamados que nos hace la sexualidad
que son :
A. Vivir la castidad
B. Realización Personal
C. Realización Vocacional
Esto es fundamental entenderlo
dado que serán nuestras guías
para poder educar a nuestros hijos desde la infancia, y contestando
la pregunta, SÍ, POR SUPUESTO, HAY QUE EDUCAR EL PLACER, DARLE
UN NORTE, EL ESPACIO NECESARIO PARA QUE SE CONVIERTA EN LO MEJOR,
EN ESE SABOR DE NUESTRA EXISTENCIA.
Margarita
Murillo G. M.Sc
Investigadora en el área de la sexualidad
Correo: mmurillo@sexoamoryvida.com
© Derechos reservados
|
|